Cada vez que un paciente con COVID-19 en estado crítico logra ser dado de alta, lo primero que quiere hacer, aparte de ver a su familia, es agradecerle a los médicos por el cuidado, sin embargo, debido a la emergencia y por cuestiones sanitarias, no todos tienen el privilegio de poder verle la cara a sus salvadores. Es por esto que, algunos hospitales han intentado humanizar el trato médico-paciente, pegando fotos de los rostros de los doctores en sus uniformes.
El hospital Belisario Domínguez, en Ciudad de México, ha sido uno de los primeros de su país en adoptar la idea propuesta por la organización Confianza e Impulso Ciudadano, la cual busca que los médicos utilicen una fotografía de sus rostros en su uniforme, así los pacientes podrán reconocerlos fácilmente.
Anteriormente, los pacientes han tenido que reconocer a los enfermeros y enfermeras por si voz, no obstante, conocer el rostro aumenta la confianza en ellos.
La organización se ha encargado de repartir más de 55 mil fotografías desechables a 55º médicos y enfermeras. Estás son unas estampillas que se colocan en el uniforme, y después pueden ser desechadas junto a sus trajes.
El uso de estas estampillas no solo ha servido para generar confianza en los pacient3s; sino que también ha hecho que los doctores se sientan más cómodos y motivados. Ellos se sienten más humanos, ya no solo son unos simples trabajadores.
En tiempos difíciles, como el que estamos viviendo, lo mínimo que deberíamos de saber es quién es al persona que esta intentando mantenerme con vida, quien es la persona que me ha estado acompañando mientras lucho con esta enfermedad. El detalle de una foto nos permite colocarle una mirada, una sonrisa a la cara de estas personas.