Meghan Markle y el príncipe Harry hablaron sobre el racismo en una entrevista con Oprah Winfrey. En la entrevista, la duquesa de Sussex dijo que algunos de los miembros de la familia real hablaron con Harry sobre el color de la piel de su hijo, Archie.
El príncipe dijo que una de las principales razones por las que se fueron del Reino Unido fue por el racismo de los tabloides hacia su esposa, estos son unos medios de comunicación que, según lo que dijo Harry, actúan con la complicidad de la monarquía.
Esta entrevista fue un punto de inflexión en asuntos raciales de la monarquía. Reanudando la conversación sobre el racismo estructural, la parcialidad inconsciente y el privilegio blanco en mambos lados del Atlántico.
En una conversación franca de dos horas con la presentadora más popular de Estados Unidos, Meghan y Harry desmintieron viejas creencias sobre la vida de la realeza, como que muchas veces se deben de secar las lágrimas y sonreírles a las cámaras; y mostraron una posibilidad de cambio, al mostrarse como una simple pareja normal.
La segunda bomba más grande de la entrevista, después de que Meghan admitió que tuvo pensamientos suicidas y que ella le aviso al palacio, pero nadie le prestó atención, fue que Harry y algunos miembros de la familia real tuvieron una conversación sobre que tan oscura sería la piel de Archie al nacer.
Ninguno de ellos quiso decir quiénes fueron los miembros de la familia real que hablaron de este tema, ya que ellos consideran que sería muy dañino para ellos. Pero Oprah confirmó que no fueron el príncipe Philip ni la reina Isabel II.
Kimberley Ducey, profesora de sociología en la Universidad de Winnipeg y autora del libro 'Revelando el Sistema Racista de Gran Bretaña: el caso de Meghan Markle y la familia real', el cual saldrá a la venta en mayo, dijo que no se sorprendió de que algunos miembros de la familia real sean racistas, pero sí de que Meghan y Harry fueron tan abiertos y directos.