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Freddie Figgers, el bebé al que abandonaron en la basura y ahora es un millonario tecnológico, la pareja queo adoptó no pensaba tener mas hijos pero luego llegó

Freddie Figgers pasó de que se burlaran de él llamándolo bebé basura a ser un inventor millonario. Y es que él fue abandonado cuando era un bebé al lado de unos botes de basura en Florida, Estados Unidos.

Freddie tuvo una infancia muy difícil, ya que sus compañeros se burlaban de él porque fue encontrado en unos botes de basura, y luego fue adoptados por dos personas envejecientes. Nathan, de 74, y Betty May, de 66 años, fueron las personas que lo adoptaron.

Ellos tenían a sus propios hijos y habían acogido a decenas de niño, la mayoría de estos niños tenían a sus padres en prisión, pero ellos habían decidido dejar de hacerlo pues ya eran viejos.  Sin embargo, Freddie llego a sus vidas.

Él no tenía a nadie que lo quisiera, por lo que decidieron adoptarlo, y lo criaron como si fuera su propio hijo.

Freddie considera que sus padres le dieron todo el amor que alguien pudiera querer. Ellos hacían todo por él, fue por esto que nunca sintió la necesidad de buscar a su familia biológica, por que para el, Betty y Nathan lo eran todo.

Nathan tenía dos trabajos, uno como operario de mantenimiento, y Betty May era trabajadora agrícola y, a pesar de que no tenían mucho dinero, cuando Freddie tenía 9 años le compraron un regalo que cambió todo: una computadora Macintosh, pero esta estaba averiada.

Cuando el logró a reglar el computador, se dio cuenta que eso era lo que él quería hacer en la vida. Y ya para los 10 u 11 años, el sabia codificar y empezó a escribir programas básicos.

A sus 12 años empezó a trabajar, después de que él haber arreglado una computadora en la escuela, y la directora le pidiera permiso a sus padres para que este trabajara en el ayuntamiento.

Fue así como duró tres años trabajando en el ayuntamiento, y a pesar de que la paga era mínima, a el solo le importaba trabajar en lo que le apasionaba. A sus 15 años una firma ofreció un programa para monitorear los medios de presión de agua, y los funcionarios decidieron dejarle el trabajo a Freddie, quien creo el programa que necesitaban.

Fue en ese momento que el decidió dejar la escuela y dedicarse a construir si propio negocio, aunque sus padres no estuvieron de acuerdo con su decisión.

A sus 17 años a su padre le diagnosticaron Alzheimer, y ante el miedo de que este desapareciera y no lo pudieran encontrar, el terminó creando un GPS.

A los pocos años, el vendió el GPS que había creado por $2 millones de dólares. Pero fue en esa época que la salud de Nathan se deterioró y el término falleciendo.

Ante esto, el decidió que quería dejar una marca en el mundo antes de morir, por lo que ideó un plan: lanzar una compañía de telecomunicaciones pues había detectado un vacío en el mercado: las grandes compañías no invertían en las zonas rurales como en la que él vivía -norte de Florida, sur de Georgia-, así que no había infraestructura para que disfrutaran de conexiones rápidas.

Cuando Freddie por fin recibió su licencia como operador de telecomunicaciones, todo esto a sus 21 años, se convirtió en la persona más joven y el único afroamericano en obtenerla. Él empezó a instalar cables de efímera óptica y a construir torres telefónicas, creando así una firma, Figgers Communications.

Ahora, él utiliza su dinero para otorgar becas a niños de pocos recursos y durante la pandemia entrego kits de comidas a muchas familias.