La discriminación hacia la población afrodescendiente en Estados Unidos, realmente en todo el mundo, es un fenómeno vienen existiendo desde hace muchos años y que todavía se encuentra vigente. Desde entonces, se han realizado diversas manifestaciones para poder crear igualdad, ya que a pesar de el color de piel y de la nacionalidad, todos somos humanos y, por consiguiente, todos tenemos los mismos derechos.
Aunque tarde, Termaine Joseph Hicks es un hombre libre después de haber pasado 19 años en prisión, a pesar de que el era inocente. Y todo porque los policías que lo detuvieron afirmaron falsamente que él había violado a una mujer y que él les había disparado. Incluso, los abogados de Termaine, aseguraron que los funcionarios policiales hasta le colocaron un arma que era propiedad de otro oficial para poder inculparlo.
Todo empezó el 27 de noviembre del 2001, cuando Termaine Joseph se encontraba cerca del Hospital St. Agnes en el sur de Filadelfia. Él estaba cruzando por ahí cuando escuchó a un mujer gritar. Ella iba caminando hacia su turno en un Dunkin ‘Donuts, cuando un sujeto la violó y la azotó con una pistola para luego arrastrarla hacia un callejón.
Termaine, quien trabajaba como asistente del gerente de Popeye, corrió hacia ella para salvarla, viéndose el violador sorprendido por las luces de una camioneta que estaba cerca, razón por la cual huyó corriendo.
Pero el problema se generó cuando los policías, Marvin Vinson y Dennis Zungolo, lllegaron a la escen. Ella creyeron que Termaine había atacado a la mujer, por esta suposición, y si ninguna base, ellos le dispararon, argumentado que lo habían hecho en defensa propia, ya que según ellos, Termaine había abierto fuego en contra suya. Gracias al testimonio en contra de los dos policías, quienes aún siguen de servicio, Termaine Joseph Hicks fue declarado culpable de violación, agresión agravada, posesión de instrumento delictivo y amenazas terroristas, siendo condenado a 25 años de prisión. Se le otorgó la pena privativa de libertad, aún cuando la mujer no había podido identificar a su agresor en el juicio.
El señor Hicks nunca jamás de afirmar ser inocente. Incluso siendo elegible para libertad condicional en el 2015, a él se le negó porque no admitió su supuesta culpabilidad. Y es que él siempre tuvo razón. Ya que durante esta semana se revisó su caso, resultando su condena anulada por la Unidad de Integridad de Convicciones en la Oficina del Fiscal de Distrito de Filadelfia. La jefa de esta unidad, Patricia Cummings, argumentó que el “falso testimonio” de los policías había sido la razón de su errónea pena privativa de libertad.
Ella se dio cuenta cuando vio que la historia de la policía no coincidía con las lesiones de Hicks, quien recibió un disparo en la espalda.