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CREAN “SALA DE ABRAZOS” PARA QUE ANCIANOS TOQUEN A SUS FAMILIARES LUEGO DE MESES. LA DISTANCIA PESA

Después de durar 9 largos meses en confinamiento; los ancianos de Villa del Sole por fin podrán ver a sus familias de cerca y tocarlos. Para algunas personas, durar solo un día sin sus hijos era como pasar toda una semana; por lo que este fue el mejor regalo navideño que le pudieron hacer.

Estamos en fin de año; en un tiempo que es para estar en familia; sin embargo, este año ha sido diferente a los demás, ya que estamos viviendo en una pandemia; por lo que hemos tenido que aprender a vivir distanciados; una nueva forma de mostrarnos afecto. No ha sido fácil; y mucho menos para los residentes de Villa del Sole, quienes han estado en confinamiento desde hace 9 meses.

Sala de

En Italia, el Covid-19 causo grandes estragos. En términos sanitarios; estos tuvieron que volver a replantearse el como estaba combatiendo la pandemia; por lo que las normas de distanciamiento se tuvieron que imponer de manera más fuerte. En Villa del Sole, un asilo en la ciudad de Greccio; la cuarentena no se ha retirado, lo cual ha sido una gran caída emocional para los residentes; ya que estos desean ver a sus familiares.

Durante estos 9 meses ellos solo se han podido comunicar a través de videollamadas; pero esto no ha sido suficiente, ya que ellos añoran el contacto físico; por lo que se ideo una barrera sanitaria que les permitiera tener una visita más cercana; fue así como nació la sala de los abrazos.

Si bien no ha habido ningún caso de COVID-19 en el asilo; esto solo ha sido posible gracias a las medidas tomadas, por lo que no planean descuidarse. Y aunque los mismos familiares aseguren que se están cuidando en sus casas; ellos no planean correr el riesgo de un contagio. Fue por esto que en la residencia se ideo una forma de que los familiares pudieran verse.

El plexiglás es un material que puede servir como barrera. De esta forma, se creó una sala dividida con este material, en el que los familiares se pueden ver, pero no hay riesgo de contagio.

Esta barrera tiene espacios para fundas de brazos, los cuales permiten que se pueden abrazar y tocar.

La primera en recibir una visita fue Gloria; quien al ver como su nieta se acercaba; solo podía temblar de la emoción. Ambas lloraron cuando se pudieron abrazar después de tanto tiempo.

Los hornos de visita se llenaron rápidamente, lo que demostró que los residentes no fueron olvidados, sino que sus familiares los tenían más presentes que nunca.

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