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¿Tus toallas huelen mal a pesar de que las acabas de lavar? ¡Esto es lo que debes de hacer!

Me he dado cuenta de que las «toallas malolientes» es un tema que veo mucho en Pinterest, y del que he estado recibiendo últimamente muchos correos electrónicos en el que me preguntaban cómo solucionarlo. Esto me lleva a pensar que es un problema de cierta importancia en nuestros hogares. Por lo que he pensado que era el momento de buscarle una solución. No puede haber tantas personas que sufren innecesariamente por el «Síndrome de la toalla maloliente» cuando hay una solución tan fácil.

Para ser honestos, nunca he tenido un gran problema con las toallas malolientes porque vivo en un lugar tan seco que las toallas en realidad no tienen la oportunidad de llegar a tener ese moho.

Sin embargo, al final acabo teniendo el problema. Y es que mis hijos son famosos por dejar sus toallas húmedas en un charco en el suelo, en el lavabo, en la bañera, ¡en todas partes MENOS en el cesto! Y toallas húmedas = moho… y el moho = ¡mal olor! En realidad el olor desagradable que captamos es el olor de las bacterias que se reproducen.

También he notado que a veces mis toallas no son tan absorbentes como solían ser cuando las compré, y lo que he descubierto después de buscar información sobre todo esto es que ambos problemas se derivan de la misma fuente. ¡El detergente y el suavizante que usamos!

Con el tiempo, las toallas de baño van acumulando residuos de detergente y suavizante. Esto no sólo atrae moho, si no que hacen que las toallas sean cada vez más «a prueba de agua». Si el agua no puede penetrar en el tejido para limpiarla, la toalla no tendrá olor a limpio.

La buena noticia es que hay una solución muy simple para deshacerse de la acumulación de detergente y suavizante. ¡Y por lo tanto el olor!

Solo necesitarás:

  • 1 taza de vinagre blanco
  • 1/2 taza de bicarbonato de sodio
  • Agua caliente

Instrucciones:

Poner las toallas malolientes en la lavadora y llenarla con agua CALIENTE. Es posible que tengas que subir el calentador de agua temporalmente para hacer esto. Otra forma sencilla de hacer esto es hervir un poco de agua y añadirla a la carga.

Añadir una taza de vinagre a la carga y realizar un ciclo de lavado entero.

Dejar las toallas en la lavadora y volver a llenar de nuevo con agua caliente, esta vez añadiendo 1/2 taza de bicarbonato de sodio. Realizar otro ciclo completo.

Ahora seca las toallas en la secadora o en el tendedero. ¡Y ya está!

Te explicamos la «ciencia» que hay tras este método: el vinagre contiene ácido acético que rompe los depósitos minerales del agua y disuelve la acumulación de detergentes y suavizantes, y el bicarbonato de sodio, que contiene un bicarbonato de sodio alcalino, neutraliza los olores y disuelve la suciedad y la grasa.

Esta combinación solucionará el problema 9 veces de cada 10. Si se sigue experimentando «mal olor» … intentar repetir el proceso anterior hasta que se solucione.

Importante: no estamos recomendando este método cada vez que se laven las toallas … sólo cuando se empieza a notar que el olor de una toalla recién lavada no huele a limpio o cuando parece que las toallas están absorbiendo de la forma en que deberían.

Consejos para mantener tus toallas limpias y libre de mal olor:

Asegúrate de verificar que tus toallas están secas al 100 por cien antes de guardarlas. Una pequeña cantidad de humedad puede hacer que las toallas tengan un olor agrio.

Al moho y a los hongos les encanta cuando las toallas se dejan en un charco en el suelo. Las toallas deben ser colgadas para que se sequen al aire después de cada uso. Las alfombras de baño, también, se deben colgar para que se sequen.

Asegúrate de que no estás utilizando demasiado detergente. Demasiado detergente deja residuos, especialmente con lavadoras de alta eficiencia que utilizan menos agua.

No utilizar suavizante comercial con las toallas; recubren las toallas con una capa fina de sustancias químicas que las hace menos absorbentes. El vinagre blanco es un suavizante natural de tejidos. Previene la acumulación de residuos y hace que las toallas estén más suaves.

Asegúrate de que las toallas se secan con la suficiente rapidez después de usarlas. Hay que colgarlas en los toalleros hasta que estén completamente secas.