Existen algunos tipos de dieta en las que se incluye vino y queso. Lo que no sabes es que además de disfrutarlas con mayor plenitud, estas son capaces de reducir el deterioro cognitivo.
Así como lo ha indicado un estudio realizado por la profesora Auriel Willette, licenciada en ciencias de los alimentos y Nutrición Humana en Iowa. Este estudio fue el primero en conectar alimentos específicos con la agudeza cognitiva del ser humano a futuro.
El equipo estudió datos recopilados de 1,787 adultos entre los 46 y 77 años de edad. En Reino Unido a través de UK Biobank, una base de datos a gran escala de biomedica y un recurso muy importante de investigación. Ya que contiene grandes cantidades de información genética y de salud de aproximadamente medio millón de personas.
De este modo, los participantes completaron una prueba de inteligencia fluida (FIT).
Como parte del cuestionario de pantalla táctil al comienzo (el cual fue complicado entre 2006 y 2010) y además, dos evaluaciones de seguimiento. El FIT proporcionó una instantánea en el tiempo de capacidad en un individuo para "pensar sobre la marcha".
Además, también respondieron de este modo, preguntas sobre el consumo de alcohol y alimentos a lo largo del estudio. El cuestionario de frecuencia alimentaria tenía preguntas sobre la ingesta de:
- Frutas frescas
- Frutas secas
- Verduras crudas
- Ensaladas
- Verduras cocidas
- Pescado azul
- Pescado magro
- Carne procesada
- Aves
- Ternera
- Cordero
- Cerdo
- Queso
- Pan
- Cereales
- Té
- Café
- Cerveza
- Y otros tipos de licores.
Así, las conclusiones a las que llegaron son las siguientes:
- El queso demostró ser el alimento que proporciona mayor protección. Contra los problemas cognitivos relacionados con la edad, incluyendo etapas avanzadas de la vida.
- El consumo diario de Alcohol. Particularmente vino tinto, se relacionó con mejoras en la función cognitiva.
- Se demostró que el consumo semanal de cordero. Pero no de otras carnes rojas, mejora la destreza cognitiva a largo plazo.
- El consumo excesivo de sal es malo. Pero solo las personas que ya están en riesgo de contraer alzhéimer pueden necesitar vigilancia en su consumo.